| |
|
Exemplo IX. De lo que contesçio a los cavallos con el león
Señor Conde -dixo Patronio-, dos cavalleros que vivian con el infante
don Enrique eran entramos muy amigos et posavan siempre en una posada. Et
estos dos cavalleros non tenían más de sendos cavallos, et assi commo los
cavalleros se querían muy grant bien, bien assí los cavallos se querían muy
grand mal. Et los cavalleros non eran tan ricos que pudiessen mantener dos
posadas, et por la malquerençia de los dos cavallos non podían posar en una
posada, et por esto avían a vevir vida muy enojosa. Et de que esto les duró
un tiempo et vieron que non lo podían mas sufrir, contaron su fazienda a don
Enrique et pediéronle por merçed que echase aquellos caballos a un león que
el rey de Túnez tenía.
Don Enrique les gradesçio lo que dezían muy mucho, et fabló con el rey de
Túnez. Et fueron los cavallos muy bien pechados a los cavalleros, et metiéronlos
en un corral do estava el león. Quando los cavallos se vieron en el corral, ante
que el león saliesse de la casa do yazía ençerrado, començaronse a matar lo mas
buenamente del mundo. Et estando ellos en su pellea, abrieron la puerta de la
casa en que estava el león, et de que salió al corral et los cavallos lo vieron,
començaron a tremer muy fieramente et poco a poco fuéronse legando el uno al
otro. Et desque fuerno entramos juntados en uno, estuvieron así una pieça, et
endereçaron entramos al león et paráronlo tal a muessos et a coçes que por
fuerça se ovo de ençerrar en la casa donde saliera. Et fincaron los cavallos
sanos, que les non fizo ningún mal el león. Et después fueron aquellos cavallos
tan bien avenidos en uno, que comién muy de grado en un pesebre et estavan en
uno en casa muy pequeña. Et esta avenençia ovieron entre sí por el grant reçelo
que ovieron del león.

Exemplo XIII. De lo que contesçió a un omne que tomava perdizes
Señor conde -dixo Patronio-, un omne paró sus redes a las perdizes; et
desque las perdizes fueron caydas en la ret, aquel que las caçava llegó a la
ret en que yazían las perdizes; et assí commo las yva tomando, matávalas et
sacávalas de la red, et en matando las perdizes, dával el viento en los ojos
tan reçio quel fazía llorar. Et una de las perdizes que estaba biva en la red
comenzó a dezir a las otras:
- ¡Vet amigas, lo que faze este omne!, ¡Commo quiera que nos mata, sabet
que a grant duelo de nós, et por ende está llorando!
Et otra perdiz que estava y, mas sabidora que ella, et que con su sabiduría
se guardara de caer en la red, respondiol assí:
- Amiga, mucho gradesco a Dios por que me guardó, et ruego a Dios que guarde
a mí et a todas mis amigas del que me quiere matar et fazer mal, et me da a
entender quel pesa del mio daño.

Exemplo XXXVIII. De lo que contesçió a un omne que yva cargado de piedras
preçiosas et se afogó en el río
Señor conde -dixo Patronio-, un omne levava muy grand presa de piedras
preçiosas a cuestas, et tantas eran que se le fazían muy pesadas de levar;
et acaesçió que ovo de passar un gran río; et commo él levava grand carga,
çafondava mas que si aquella carga non levasse; et quando fue en ondo del río,
començó a çafondar mucho.
Et un omne que estava a la oriella del río començol a dar vozes et dezir
que si non echasse carga, que sería muerto. Et el mesquino loco non entendió
que si muriesse en el río, que perdería el cuerpo et la carga que levava; et
si la echasse que, aunque perdiesse la carga, que non perdería el cuerpo. Et
por la gran cobdiçia de lo que valían las piedras preçiosas que levava, non
las quiso echar et murió en el río, et perdió el cuerpo et perdió la carga
que levava.
|
|